octubre 25, 2022

¿Cuántas veces te quejaste hoy?

Si me dieran una moneda cada vez que me quejé o escuché a alguien quejarse por cualquier cosa, sería millonario ¿Y vos? 😵

Hace unos cuantos años atrás, el filósofo Friedrich Nietzsche escribió en “El Ocaso de los Ídolos”: 

“La simple queja, el mero hecho de quejarse, puede darle un encanto a la vida y hacerla soportable.”

Y, después de darle muchas vueltas a la misma frase, tuve que darle -un poco- la razón. Porque algunas personas, cuando se quejan, no importa cuál sea el motivo, se desahogan y encuentran una sensación placentera en la queja.

🤔 Y quizás, pienso, pueden reconocer eso que les molesta, para luego ponerlo en palabras y poder exteriorizarlo.

Pero, ¿Qué pasa cuando nos quejamos por todo? ¿Qué pasa cuando la queja termina siendo un hábito o, incluso, un recurso para no hacernos responsables de lo que nos pasa y buscar culpables?

En el mismo libro, Nietzsche va a declarar que 👇 

“El quejarse no sirve absolutamente para nada”. 

🤯 Y si buscamos profundizar un poco más, en realidad no sirve para nada si la queja va a quedar en eso: en un simple reclamo o comentario de hastío hacia algo que nos molesta o nos produce una emoción negativa.

Sí, puede ayudar a algunos a desahogarse en el momento, puede ayudar a canalizar cualquier tipo de sentimiento negativo que estén sintiendo, pero…

¿De qué sirve la queja si no es seguida por la ACCIÓN? 🤷 ♂️

Y ¿En qué nos suma la queja si se convierte en una suerte de deporte?

Porque si no hacemos nada más que eso, la situación no va a mejorar a menos que nos enfoquemos en la solución, y no tanto en el problema, para poder transformar esa realidad. Y vamos a terminar siendo más queja que persona (¡y pobres quienes nos rodean!).

👉 ¿A qué voy con todo esto? A que no hay que dejar que tus quejas terminen por convertirse en tu puerto, y anclarte sin dejarte avanzar. 

El libro de quejas de nuestras vidas debe estar pidiendo por favor que no le agreguemos más páginas. 😵

Estamos tan acostumbrados a quejarnos que ya no nos damos cuenta y, a veces, lo hacemos porque sí. ¿Y cambiamos la actitud? ¿Y si cambiamos la jugada? Y empezamos a hacer un hábito el agradecer lo que tenemos, lo que sí nos sale bien…

Quiero invitarte a que esta semana practiquemos esto (en plural porque, ¿Quién está libre de quejas? 🤭):

🙏 Por cada queja, agradecé por algo: un logro, una persona, una situación. No importa qué tan chiquito parezca, todo sirve. 

🙏 Para cada una buscá una solución. Pensá en autosuperarte, siempre.

🙏 Si alguien tiene una queja sobre TU vida: Respirá hondo y contá hasta 10. No dejes que te afecte negativamente, no sos responsable de las expectativas de los demás

¿Te animás a acompañarme? ¿Cambiamos el chip? 😉

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