junio 14, 2022

¿Por qué nunca nada es suficiente? 😕

¿Cuál es el paradigma que define tu nivel de exigencia?

👉 ¿Alguna vez pensaste en que los altos niveles de exigencia  tienen como consecuencia  altos niveles de estrés, frustración y sobre todo, del tan conocido síndrome del “nada es suficiente”?

Porque para mí, el sentir que nunca nada es suficiente, viene de la mano de una autoexigencia y búsqueda de la perfección que, a veces, terminan por devenir en tristeza y frustración. 

El otro día me puse a pensar en cómo sin darnos cuenta nos presionamos sin estar al tanto de las consecuencias que puede producir física y anímicamente. 🤔

Hablo en plural, porque más de una vez me ha pasado. Sentir que nada es suficiente y seguir exigiéndome y exprimiéndome al máximo porque quería resultados PERFECTOS y al INSTANTE.

Pero dejame decirte algo que me hubiera gustado que me dijeran en esos momentos: La perfección no existe. 

Y con esto quiero agregar, que perseguir la perfección todo el tiempo, termina siendo un poco perjudicial. Es importante convencernos y confiar en que lo que hacemos está bien y que nuestros esfuerzos y acciones SON SUFICIENTES 🙏. Acordate que solo vos tenés el control de lo que hacés y cómo reaccionás a ello.

¿Por qué? 👉 Cuando somos muy autoexigentes con nuestro trabajo, ante nuestros ojos lo que hagamos siempre tendrá algún detalle para “ajustar”, aunque para otras personas esté impecable, y lo mismo al revés.

Tenemos concepciones muy diferentes, por ende, la manera en la que vemos las cosas varía de un lado y del otro. Somos humanos, la perfección termina por ser algo subjetivo. 

👀 Aunque tener un nivel de exigencia sano es ideal para mantenerse comprometido, ser responsables y que las cosas salgan bien. Yo creo que eso tiene que estar acompañado de atributos como la constancia, resiliencia y superación.

En la vida no todo es blanco y negro como nos lo pintan. Existen grises: más claros y más oscuros, más cálidos y más fríos. Y no está mal mantenerse ahí. Podés llegar a crear una sensación de equilibrio en la que la exigencia y el querer llegar más lejos no se conviertan en un problema. 

Es importante que no caigas en las etiquetas y en el encasillarte en un solo lugar/posición, eso solo termina por limitarnos, y a veces, puede generar frustración, enojo, queja…

🙏 Entonces, quiero que pensemos juntos: ¿qué te lleva a actuar como actuás?

Preguntate si estás siendo muy duro con vos mismo. Cuál es ese modelo mental que te está impidiendo avanzar y te hace sentir que lo que hacés no es suficiente para el tipo de vida que querés tener o las metas que querés cumplir. 🙄

Y cuando sientas que las cosas están más pesadas de lo normal o te sientas estancado, invertilo: dale más peso a las cosas que te hacen bien. Disfrutá de esos pequeños detalles que hacen la diferencia en tu día a día. 🙌 Porque a veces no nos damos cuenta y nos olvidamos de ser agradecidos con lo que tenemos, de disfrutar de esos momentos en los que todo está bien y no rondan las preocupaciones.

Así, vas a poder encarar las cosas desde otro lado y vas a encontrar respuestas que antes no veías para seguir avanzando. Una especie de cambio de chip.

Otra cosa que me enseñaron el paso del tiempo y mis experiencias de vida, es la importancia de rodearte de personas con las que puedas compartir estas cosas, que te incentiven a confiar más en vos y en tus habilidades, que te acompañen y que puedas acompañarlos también. Eso también es súper importante: alguien de quién aprender y a quién enseñar ¿por qué no? 🙂

Y antes de cerrar quiero decirte algo que -quizás- te gusta o te sirva leer si es que estás pasando por esto: 

💪 Convencete de que podés. Si no te lo creés, actuá hasta creertela vos mismo. Todo lo que hacés es suficiente.

💪 No persigas un modelo de vida que no existe, no persigas la perfección. Buscá crecer pero siendo consciente de lo que tenés, lo que hiciste para llegar hasta acá y de lo que, bajo una visión realista, podés conseguir.

💪 Que la autoexigencia, lejos de ser castigo, te impulse para seguir creciendo. Y cuando sientas que se está dando vuelta la tortilla, pará un segundo y pensá:

¿Qué es lo que me lleva a exigirme a tal punto que me hace mal?

¿Por qué siento que esto no es suficiente?

Quizás haya que buscar bien adentro, pero las respuestas siempre están.

¡A trabajar más en nosotros mismos! 🙏

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